GÉNESIS DE LA DEPRESIÓN | John Welwood

La depresión es una pérdida del corazón, una pérdida de la apertura. La depresión aparece cuando dejamos de experimentar la bondad y vitalidad de nuestro corazón. Es un sentimiento de pesar y opresión que muy a menudo se deriva de la represión del enfado y del resentimiento. Y es que cuando, en lugar de considerar…

PRIMERA LÁGRIMA EN SILENCIO | Carlos Cobo Medina

Normalmente, los niños pequeños lloran escandalosamente, como si su dolor o su frustración fueran únicos en el mundo. Pero hay un instante (se podría filmar) en que empiezan a llorar sin hacer ruido. Hemos descrito ese instante purísimo, entrañado, de la «Primera Lágrima en Silencio»; esa qué, en el niño, tras un breve momento colgando…

APRENDER ES LO QUE TE CONVIENE | Terence Hanbury White

Lo mejor para la tristeza —contestó Merlín, empezando a soplar y resoplar— es aprender algo. Es lo único que no falla nunca. Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa; puedes permanecer durante horas por la noche escuchando el desorden de tus venas; puedes echar de menos a tu único amor; puedes ver al mundo…

NO TE RINDAS | Anónimo

No te rindas, aún estás a tiempo De alcanzar y comenzar de nuevo, Aceptar tus sombras, Enterrar tus miedos, Liberar el lastre, Retomar el vuelo. ♦ No te rindas que la vida es eso, Continuar el viaje, Perseguir tus sueños, Destrabar el tiempo, Correr los escombros, Y destapar el cielo. ♦ No te rindas, por…

NO TE AFLIJAS | Hafiz

No te aflijas: la belleza volverá a encantarte con su gracia; tu celda de tristeza se trocará en un jardín de rosas. ♦ No te aflijas: tu mal será

SOBRE LA TRISTEZA | Haruki Murakami

Hubiese querido deshacerme en lágrimas, pero no podía llorar. En este mundo existe un tipo de tristeza que no te permite verter lágrimas. Es una de esas cosas que no puedes explicar a nadie y, aunque pudieras, nadie te comprendería. Y esa tristeza, sin cambiar de forma, va acumulándose en silencio en tu corazón como…

CÓMO ME CONVERTÍ EN UN GUERRERO  |  Jeff Foster

Una vez, me escapé del miedo así que el miedo me controlaba. Hasta que aprendí a sostener al miedo como a un recién nacido. Escucharlo, pero no ceder. Honrarlo, pero no rendirle culto. El miedo ya no me podía detener. Yo caminaba con valentía hacia la tormenta. Aún tengo miedo, pero él no me tiene…