Poema: EN PAZ | Amado Nervo

Muy cerca de mi ocaso yo te bendigo, vida, porque nunca me diste esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida. Porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje la miel o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel…

LA VIDA Y LA MUERTE NO ESTÁN SEPARADAS | Jiddu Krishnamurti

La muerte debe ser algo extraordinario, como lo es la vida. La vida es algo total. El dolor, la pena, la angustia, la alegría, las ideas absurdas, la posesión, la envidia, el amor, la dolorosa desdicha de la soledad… todo eso es la vida. Y para comprender la muerte tenemos que comprender la totalidad de…

EL CUERPO FÍSICO | Patricia Anaya

«El Cuerpo Físico» forma parte de una serie de publicaciones sobre «El Hombre y Sus Cuerpos» (*) El humano suele identificarse con las envolturas externas que lleva, y es propenso a reconocerse como si fuese sus cuerpos, cuando en realidad solamente son vehículos que le sirven de manera temporal. Es preciso erradicar esta perspectiva si…

SOBRE LA MUERTE | Gibran Kahlil

Entonces hablo Almitra: «Ahora quisiéramos preguntarte sobre la muerte». Y él respondió: ¡Queréis conocer el secreto de la muerte! Mas ¿cómo conocerlo a menos que busquéis en el corazón de la vida? El búho, de ojos sitiados por la noche que son ciegos por el día, no puede quitar el velo al misterio de la…

Cuento: CONDUCTA EN LOS VELORIOS | Julio Cortázar

No vamos por el anís, ni porque hay que ir. Ya se habrá sospechado: vamos porque no podemos soportar las formas más solapadas de la hipocresía. Mi prima segunda, la mayor, se encarga de cerciorarse de la índole del duelo, y si es de verdad, si se llora porque llorar es lo único que les…

Cuento: LA CIUDAD DE LOS MUERTOS  |  Kahlil Gibrán

Ayer me aparté de la bulliciosa muchedumbre y me interné en los campos, hasta una colina sobre la que la Naturaleza había desplegado sus atractivas galas. Ahora sí podía respirar. Miré hacia atrás, y la ciudad surgió ante mí con sus magníficas mezquitas y suntuosas residencias, velada por el humo de las fábricas. Comencé a…