Cuento: CONDUCTA EN LOS VELORIOS | Julio Cortázar

No vamos por el anís, ni porque hay que ir. Ya se habrá sospechado: vamos porque no podemos soportar las formas más solapadas de la hipocresía. Mi prima segunda, la mayor, se encarga de cerciorarse de la índole del duelo, y si es de verdad, si se llora porque llorar es lo único que les…

Cuento: LA PARTIDA  |  Leónidas Barletta

Trajeron agua del río, y se lavó, despacio. —Mire, Adelina, deme una camisa limpia —dijo con voz ahogada—, quiero irme decente. La mujer le anudó el pañuelo al cuello y le peinó el cabello largo alrededor de las orejas. —Bueno; me voy —dijo con una exaltación ahogada—. Tráigame el rebenque grande, ¿quiere? Los ojos, chiquitos,…