Práctica: SENTIRSE ETERNO | Roger-Pol Droit

Nuestra eternidad no es una creencia. Es un hecho. En todo caso, es posible encararla como una realidad perceptible, y no demostrable mediante razonamientos. No es algo que se infiera al cabo de una larga serie de procesos abstractos. Sentirse eterno debe experimentarse. Puede parecer insensato. Pruebe, a pesar de todo.

Imagínese el viaje hacia la percepción de lo eterno como un recorrido hacia el interior de su cuerpo. La piel está en tiempo, es la periferia, los círculos exteriores. El corazón todavía está en el tiempo, pulsante y pulsado, así como los pulmones y el estómago, sometidos a sus respectivos ritmos.

El espacio sin tiempo se encuentra precisamente por debajo, más adentro. En este puro espacio, detrás de su mirada, podrá contemplar el desprendimiento de la película del tiempo. Verá cómo se aleja de usted y de las cosas como una cáscara que rodara lejos.

Si estuviera ahí, vería cómo sus propios pensamientos desfilan sin fijarse ni dejar huellas, cómo todas las cosas se mueven en el presente, en un presente dilatado, amplio, extendido a las dimensiones del Universo.

La experiencia consiste en experimentar desde adentro la índole superficial del tiempo. Debe sentir, primero como una suerte de entorpecimiento insospechado, luego como una evidencia cada vez más familiar, que el núcleo más fundamental del que está constituido no tiene nada que ver con las sucesiones del orden del tiempo. Usted las contempla. Las acompaña. Pero no está incluido. En todo caso, es aquello que debe persuadirse.

La cuestión no es saber si realmente ocurre esto. Lo esencial es que, siquiera de manera fugaz, tenga usted la impresión sincera de que es cierto. Poco importa que de hecho seamos efímeros. Si, en el seno de ese flujo incesante, en ese discurrir interminable y discontinuo de las horas, por lo menos una vez tenemos la total convicción de nuestra eternidad, entonces escapamos del tiempo. La ilusión basta.

No hay más que decir sobre esta experiencia. La verdadera dificultad consiste en comprenderla. Y, por tanto, persistir hasta la claridad.

¬Roger-Pol Droit

Libro: 101 Experiencias de Filosofía Cotidiana

Photo by Jonatan Pie /Unsplash

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