GÉNESIS DE LA DEPRESIÓN | John Welwood

La depresión es una pérdida del corazón, una pérdida de la apertura.

La depresión aparece cuando dejamos de experimentar la bondad y vitalidad de nuestro corazón.

Es un sentimiento de pesar y opresión que muy a menudo se deriva de la represión del enfado y del resentimiento. Y es que cuando, en lugar de considerar al enfado como una expresión adecuada de nuestra vitalidad, lo amordazamos, acaba estancándose y convirtiéndose en amargura.

Las personas deprimidas mantienen en su interior esta amargura y le dan vueltas hasta acabar enfermando. Comienzan perdiendo el contacto con su bondad esencial y acaban convencidos de que ellas o el mundo son intrínsecamente malos.

La pérdida del corazón suele originarse en la sensación de tristeza o fracaso que acompaña a ciertas pérdidas concretas, como la pérdida de un ser querido, de un trabajo, de nuestras ilusiones más acariciadas, de nuestras posesiones, de la autoestima o de alguna pérdida que se remonta a la infancia.

Todas estas situaciones socavan los puntos de referencia estables que proporcionan seguridad y significado a nuestra vida; una pérdida que las personas deprimidas suelen interpretar de un modo muy personal, culpándose por la falta de amor en su familia de origen, por no cuidar adecuadamente a su madre, por no complacer a su padre, por sus dificultades para encontrar un trabajo que les satisfaga, por sus problemas de relación, por el hecho de que su vida no discurra por los cauces planificados, etcétera. Es por ello por lo que desconfían de sí mismos y experimentan una sensación de ineptitud y de pérdida de control.

Se trata, pues, de una condición patológica que gira en torno a dos cuestiones fundamentales:

  • El sufrimiento que se deriva de algún tipo de pérdida, y
  • La creencia de que ése es un problema estrictamente personal, es decir, de que en ellos hay algo intrínsecamente malo que, en consecuencia, no pueden modificar.

Es evidente que, cuando las personas creen que su sufrimiento es el signo de que en ellos existe algo esencialmente malo, resulta demasiado doloroso abrirse a estos sentimientos.

Es por este motivo por el que acaban alejándose de su dolor, con lo cual no hacen más que congelar el dolor y consolidar la depresión.

¬John Welwood

Libro: Psicología Del Despertar

Photo: Tomada de la Web. Autor desconocido.

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