AMAR CON LA MANO ABIERTA | Ruth Sanford

Una persona se compadeció al observar una mariposa luchando para liberarse de su capullo, y deseando ayudarla, retiró con mucha suavidad los filamentos para lograr crear una apertura.

*

Liberada la mariposa,

salió del capullo

y abatió sus alas

pero no pudo volar.

*

Lo que ignoraba esta persona compadeciente, es que es sólo a través de la lucha para salir del capullo que las alas agarran la fuerza suficiente para poder volar. Su corta vida, la pasó en la tierra. Nunca conoció la libertad, ni vivió realmente.

Aprender a amar con la mano abierta es todo un planteamiento. Es un aprendizaje que ha caminado en mí progresivamente, trabajado por los fuegos del sufrimiento y las aguas de la paciencia.

Aprendo que debo dejar libre a quien amo, porque si me apego, si me ligo a esa persona o si trato de controlarla, pierdo lo que intento conservar.

Si intento cambiar a alguien que amo porque pienso que sé cómo esta persona debería de ser, le robo un derecho valioso, el derecho a ser responsable de su propia vida, de sus propias elecciones, de su propia manera de vivir.

Cada vez que impongo mi deseo o mi voluntad, o que intento ejercer un crecimiento para su propia madurez, la humillo y la frustro debido a mi acto de posesión, aunque mis intenciones sean las mejores.

Puedo humillar y herir a alguien, actuando con la mayor bondad en nombre de la protección. Y una protección y una solicitud excesivas pueden significar para otra persona, de manera más elocuente que cualquier palabra: «Eres incapaz de ocuparte de ti misma/o, debo cuidarte porque me perteneces. Soy responsable de ti» .

A través de mi aprendizaje y mi experiencia, ahora puedo decirle a alguien que amo:

*

Te amo, te aprecio, te respeto y tengo confianza en ti.

*

Tienes y puedes desarrollar la fuerza

para ser y hacer todo lo que te es posible realizar,

a la condición de que yo no me interponga en tu camino.

*

Te amo y puedo dejarte con la libertad

de estar junto a mí en la alegría y en la tristeza.

*

Compartiré tus lágrimas,

pero no te pediré que no llores.

*

Estaré contigo si me necesitas,

pero no te sostendré cuando puedas caminar solo.

*

Estaré dispuesta a estar a tu lado

en el dolor y en la soledad,

y me alejaré de ti.

*

Me esforzaré en escuchar

lo que me quieras decir, con tus palabras,

aunque no siempre estaré de acuerdo contigo.

*

A veces, estaré enojada,

y cuando así sea, intentaré decírtelo francamente,

de manera que no nos irritemos debido a nuestras diferencias.

*

No podré siempre estar contigo o escucharte,

porque yo necesitaré también momentos

en los que yo deba escucharme,

y hacerme consciente de mí.

*

Cuando esto suceda, seré lo más sincera posible contigo.

He aprendido a decir esto a aquellos que amo y que son importantes para mí, tanto con palabras como con mi manera de ser con los otros y conmigo mismo.

He aquí lo que llamo: Amar con la Mano Abierta

No siempre puedo evitar meter mis manos en el capullo… Pero ahora lo hago mucho mejor, desde que también me respeto a mí misma.

¬Ruth Sanford

Photo by Pixabay

***

.

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